Llueve a cántaros en este junio excepcional de 2011. La lluvia de abril se ha retrasado unas semanas y arriba copiosa y refrescante.
No recuerdo un junio tan lluvioso. Y eso nos evita aquellos calores espantosos de otros años. Esos calores que tanto descentran a los estudiantes en plena fase de exámenes.
Llueve por doquier y yo lo celebro. En mi infancia solía llover así, por lo que me siento transportado a ella.
Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva…