Observo con admiración la sexta victoria consecutiva del tenista Rafael Nadal en la final de Roland Garros e indefectiblemente me viene a la memoria aquella pregunta. Me la formuló mi entonces pupilo, el piloto Jorge Lorenzo. Yo le insistía que debía tratar de ser humilde. Y él un buen día me espetó:
-Profe, si soy humilde…¿seré competitivo?
Me llevó unos días contestarle:
-Efectivamente, Jorge. Si eres humilde, serás competitivo. Porque ser humilde significa tener sentido de la realidad. Saber que ahora ganas pero que el que viene detrás cualquier día te puede avanzar. Debemos por ello no dormirnos nunca en los laureles. Ciertamente, Jorge, ser humilde te hará todavía más competitivo.
Jorge calló. En su código de estilo, una manera de indicar que no estaba en desacuerdo.
Un año más tarde se proclamó campeón del mundo en la categoría reina.