Cada vez me hago más consciente de las posibilidades educativas del deporte y muy en especial del fútbol: porque es un deporte en equipo y porque es -mundialmente-el deporte rey.
El fútbol concita cooperación y competencia. Justo lo mismo que la actividad empresarial. No ver los paralelismos entre lo uno y lo otro es ciertamente miopía si no puro dogmatismo.
La visibilidad del deporte rey permite extraer lecciones muy útiles para todos los campos. Especialmente el de los valores. Forma parte de su grandeza esta capacidad de proyectarse en otros ámbitos.
Y, además, es excitante descubrir cada día nuevos ángulos de este juego que te ayudan a entender la sociedad en que vives. Si tu mirada es amplia y desacomplejada, claro.