Convencionalmente distinguimos entre personas vivas y muertas. Fuera útil incluir una nueva categoría: la de medio muertas.
Con ella hago referencia a ese estado mentalmente avanzado, periclitado el leal saber y entender, con visos de senilidad que adormecen el entendimiento o tuercen trayectorias hasta entonces preclaras.
Es el precio terrible del envejecimiento, en ocasiones de llegada prematura y empeoramiento irreversible.