Todo deportista debe dosificarse.
Y también todo comunicador. El exceso desgasta. E incluso corroe.
Pienso que Pep Guardiola debiera reducir sus apariciones públicas ante los medios. Y si a ello no puede sustraerse, reducir la duración de sus respuestas. No alimentar la hoguera del interés mediático. Ultimamente saltan demasiadas chispas. Innecesarias.
Debiera Pep rikjaardizarse. Es decir, tornarse aburrido. Deslumbrar menos. Como hacía su antecesor holandés, Franz Rijkaard. Soso por fuera, sustancioso por dentro.
Ademmás, igual que hay rotaciones en el equipo, debieran rotarse los responsables.De manera ordenada, sin aspavientos.
A buen seguro que Tito Vilanova lo haría muy bien en las ruedas de prensa. Pondría los cinco sentidos. Ojos incluidos.