«La muerte es el mejor invento de la vida».
La frase corresponde a Steve Jobs, fallecido en las últimas horas. Fue pronunciada en su mítico discurso de graduación en la Universidad de Stanford.
Con esta frase quiso señalar que la renovación es ley de vida. Que nuestra existencia o nuestro mero apogeo profesional tienen fecha de caducidad. Que vale la pena por ello hacer un uso intenso y generoso. Con ambición y saliendo de los caminos trillados.
Él así lo hizo, tal como hoy nos recuerdan redes y artilugios que él contribuyó a forjar como gran tecnológo de los siglos XX y XXI.
Y como gran profesor de la escuela de la vida y desenmascarador de su gran y útil secreto: la muerte.