Ya hace muchos años que descubrí el valor de dar continuidad a las cosas, aunque no siempre he sido capaz de implementarlo.
En lo que se refiere a este blog, circunstancias familiares me abocan a ser un tanto intermitente: puedo inserir una pléyade de comentarios en una sola jornada y luego pasar unos días enmudecido, como ausente.
La larga enfermedad de mi padre me altera las rutinas y me condiciona la agenda y la capacidad de forjar proyectos.
Es lo que ahora me toca vivir. Y estoy seguro de que cuento con la comprensión de mi querida comunidad lectora.