Sopla el viento frío por las calles de Barcelona. Las hojas de los árboles se acumulan por doquier. El aire es más limpio pero también los resfriados son más frecuentes.
Asocio esta época del año a enfermedad y declive. Para contrarrestarlo acabo de comprar una espléndida botella de vino «Raimat».
(Las penas, con alegría, lo son menos).