Qué mejor que empezar el año con una película de acción. Conocedor de la saga de Misión Imposible, me animo a ver la cuarta entrega.
En general, más de lo mismo, aunque un Tom Cruise más fondón, un Kremlin donde se puede colar cualquier hijo del vecino y una trepidante tormenta de arena que envuelve el edificio más alto del mundo, la torre Dubai.
Más que nada es el placer de reencontrarte con la pantalla grande.