Tras nueve días en Galicia, he regresado a Barcelona, justo cuando ha empezado a llover en la comunidad gallega.
Cada año hago mi particular peregrinación académica a Santiago de Compostela. Ya es una larga tradición que empezó inopinadamente con la suplencia de un profesor visitante. Y llevamos 12 años.
Ahora toca sumergirse en los temas barceloneses y reabrir la carpeta de los asuntos «pendientes».