Voces de mi círculo familiar han hecho ya oir su malestar:
-¡En esta casa se habla demasiado de Guardiola!
Y no van desencaminados. Acaso debiera yo contraer un voto de silencio al respecto o dedicarme a otras lides. De hecho tan pronto como Guardiola acabe su ciclo en el Barcelona, yo acabaré el mío como guardiólogo.
Sobre mi mesa yace una incipiente investigación sobre el mundo de los delfines que debiera alumbrar libro en 2013.
-¡Y habría que promover una orden de alejamiento de la familia Guardiola!-proclaman las mismas voces.
(Espero que la autoridad judicial desestime tal ocurrencia; hay todavía muchas cosas que necesito investigar y lectores que esperan mis conclusiones).