En la tarde hoy me marqué una siesta de tres horas. No es habitual.Pero el cuerpo lo pedía. Tras un domingo que incluyó sesión natatoria, caí en los brazos de Morfeo, con cambio de horario incluido.
Principia así la noche más tarde. Es agradable la luz natural sobrevenida hasta más allá de las 20 horas.
(Esto me recuerda que dentro de pocos días estaré de nuevo en Mallorca; o mejor dicho, en lo que Jaume Matas dejó de ella).