Se percibe una intensa inquina contra los banqueros. La crisis actual ha activado el descrédito contra los profesionales de las finanzas y el seguidismo de los polítcos que siguen su dictado.
Recientemente me llegó por Internet la siguiente frase:
«No falta dinero. Sobran ladrones».
Y en la pared de una oficina bancaria en la esquina de Avenida de Roma con Entenza en Barcelona he podido leer:
«Si la naturaleza fuera un banco, ya estaría rescatada».