Pinceladas de una reciente estancia de 26 horas en Mallorca:
*Playa de Palma repleta de turistas alemanes ruidosos y de bajo poder adquisitivo. Es la culminación del declive de aquella zona turística, otrora paradisíaca…
*Ahora la moda playera es acudir con enormes aparatos musicales para llevarte la discoteca contigo. Qué sandez.
*Indicios de crispación social en la isla. Los recortes hacen mella.
*Compro dos estupendas naranjas por un total de 70 céntimos de euro. La vida es bella.
*Gruesos limones penden de limoneros en casas bajas en la zona de Ca’n Pastilla. Cómo me gustaría tener un limonero de esos.
*El mar presenta una tonalidad de azul turquesa claro.
*Pruebo por primera vez helado de higo en mi heladería favorita, contigua al edificio Sometimes.
*Impagable contemplar el mar desde una terracita en Cala Estància y tomarse un cortadito.
*El negocio continúa próspero en el bar «El Andaluz» en S’Arenal. Son buena gente.
*La carne sigue siendo harto gustosa en «Ca’n Torrat» y el personal se ha vuelvo muy servicial…pero se vislumbra un claro descenso de clientela. Los precios, además, han vuelto a subir. Con todo, es un placer el yantar que ofrecen.