Para megacalor, el que ayer por la tarde experimenté al llegar en tren a Lleida. ¡Vaya sofoco! Alguien me apuntó que quizá estábamos a 40 grados.
Pero luego vino la fresquita sala de conferencias del hotel Hotel NH Pirineos, donde impartí sobre oratoria para dirigentes políticos. Fue «refrescante» departir sobre el poder de la palabra con mis aplicados participantes.