Reviso grabaciones de video de mi estancia en Nicaragua en 2006 y suelto una carcajada: el profesor Carles Comas Giralt me recuerda cómo en la Universidad de Managua le llaman «Don Carlitos». Qué prodigio de mestizaje entre el respeto y el cariño.
Las enseñanzas del profesor Comas es el mejor recuerdo que guardo de la escuela ESADE.
Su esposa Roser Solà me maravilló a su vez con su vitalidad y rectitud.
Con gente así en los puestos clave, este país nunca dependería de rescates externos ni de mercados revueltos. Gran pareja.