Las elecciones de ayer, 25-11-12, han supuesto un duro revés para el presidente Artur Mas. Pero todo lo contrario para el soberanismo de izquierdas. El voto independentista y anti-recortes es elevado. No hay que desdeñarlo. Y algunos análisis foráneos que leo hoy confunden la realidad con el deseo.
Hay un malestar de fondo en la sociedad catalana que no desaparecerá fácilmente.