Ayer al mediodía estuve viendo el Barça B-Rácing de Santander en el mini-estadi. Me deslumbró la prodigiosa técnica de Deulofeu, autor de dos goles. Pero también la habilidad de Rafinha. Los bríos de Patric. El buen hacer de Sergi Roberto. Y la movilidad de Luis Enrique. También las maneras escurridizas de Grimaldo.
¡Había tanto y tanto talento en qué fijarse!.
Unas horas más tarde, el Barça de Messi e Iniestza zarandeaba (0-4) al Levante, con once canteranos sobre el terreno de juego. Se pone así a 11 puntos del Real Madrid.
Es la explosión de un modelo de gestión del talento que no tiene parangón. Un modelo que además mantiene la continuidad. A buen seguro que dos o tres de los jugadores que he mencionado los veremos en el primer equipo en los dos próximos años.
Ojalá que esta manera de promover el talento fuera lo que predominase en todos los ámbitos de la sociedad catalana.