Reacción de estupefacción en Madrid por no alcanzar el objetivo de ser sede olímpica. ¿Qué sentido hubiera tenido tal designación, a un país a un paso de la quiebra, inmerso en la corrupción y zarandeado por importantes recortes sociales?
Aparte de los tejemanejes y negocios paralelos, las grandes decisiones internacionales se toman en base a la confianza. La marca España no genera confianza. Ni fuera ni dentro. Particularmente en Cataluña, donde hoy, Once de Septiembre, centenares de millares de personas se han manifestado a favor del derecho a decidir ser un país independiente.
Confiar o no confiar. Esta es la cuestión. Y en estos momentos España no es digna de confianza.