Hace unos años definí el trabajo de un director de Comunicación como la de «gestor del prestigio corporativo».
Anteanoche, tras asistir a la conferencia en el Colegio de Psicólogos de Barcelona del doctor en neurociencia Francisco Mora, me di cuenta de que el periodismo es una modalidad de «gestión de la curiosidad».
Tomé buena nota del concepto de neuroeducación: cómo el conocimiento del cerebro humano nos permitirá enseñar mejor.