Bello y frío día en Barcelona. El cielo soleado y profundamente azul. Acudo a la zona de Miramar en la montaña de Montjuïc. Cuánto tiempo sin pasar por allí. Desde esa ladera de la montaña se divisa el mar, el Maresme…y la pequeña Calcuta layetana: la gran aglomeración de edificios de la urbe.
Un hotel de lujo ocupa los antiguos estudios de TVE. Allí acudí por primera vez con mi hermano, invitados por el realizador Esteve Duran, profesor mío de televisión («Cuando entrevistas me recuerdas a Jesús Hermida»-me dijo en una práctica en el irrisorio plató de la Universidad Autónoma). Miramar fue la gran fábrica catalana de los sueños. Desde la régie vi actuar a Joaquim María Puyal en un programa en directo. Siempre recordaré como gesticulaba de manera inefable para dar instrucciones a los técnicos cuando la cámara no le enfocaba. Un curioso código compartido.