Las imágenes de los cadáveres sobre las playas tunecinas me retrotraen a la década de los noventa y a mis viajes de promoción del destino Túnez con periodistas españoles y alemanes. Recuerdo bien mi visita al hotel Bellevue de la cadena RIU (junto al lugar del atentado de ayer) de la cual fui director de Comunicación de 1996 a 2008. Como tal me encargué de diversos supuestos de crisis (violaciones, asesinatos, huracanes) pero nunca tuve ante mi algo tan trágico cómo lo acaecido ayer.
¿Qué ha transformado un Túnez moderado y estable en un destino precario sometido al imprevisible atentado sangriento? Malos tiempos para el turismo hacia el norte de África.