MUNDO CRUEL

La madre que ahogó a su hija de 10 años en la bañera tenía su custodia a pesar de acabar de salir del psiquiátrico

La madre que ahogó a su hija de 10 años en la bañera tenía su custodia a pesar de acabar de salir del psiquiátrico
La detención de la madre homicida de Gerona. PD

Escalofriante. Maria Àngels F. llamó a las 15.05 de este 30 de diciembre de 2019 al teléfono de emergencias 112 y confesó con voz trémula que había ahogado a su hija en la bañera de su domicilio.

Cuando el agente, espantado, tragó saliva y le preguntó la dirección, ella silabeó despacio «es el número 28 de la calle Ronda Ferran Puig, aquí en Gerona«.

Los policías llegaron a toda prisa, pero poco pudieron hacer.

Sacaron a la niña de la bañera, donde llevaba tiempo sumergida y la evacuaron con urgencia al hospital, donde pese a las maniobras de reanimación realizadas por los sanitarios, sólo se pudo constatar su fallecimiento.

La criatura tenía 10 años.

La madre fue inmediatamente detenida por los Mossos acusada de homicidio.

Maria Àngels F. llevaba en torno a dos semanas fuera de un hospital psiquiátrico cuando decidió asesinar a su hija.

Suministró medicamentos diluidos a Gemma. Luego, la ahogó en la bañera. La niña tenía 10 años.

Maria Àngels tiene 49 y una “depresión”, en sus propias palabras. Y muchos se preguntan cómo podía tener la custodia de la niña, con esos antecedentes.

Antes de ser detenida, la desventurada había confesado su crimen a Albert Soler, de ‘Diari de Girona’, diario de Prensa Ibérica.

Así lo ha relatado él periodista en una crónica en la que explica que la mujer le envió un mensaje vía Messenger explicándole que le había dado a la niña «pastillas para dormir» y que después la había «ahogado en la bañera».

Así cuenta Soler cómo fue el intercambio de mensajes:

  • «Me preguntaré muchas veces, durante los años que vienen, por qué me tocó a mí. Por qué, de entre todas las amistades reales y virtuales, Maria Àngels me eligió a mí, un virtual que no pasa de conocido, para, exactamente a las 14.18 –yo y mis hijos en el sofá, mirando la TV– , escribirme por Messenger ‘Hola Albert. He matado a mi hija’.
  • Sí, ya, y qué más, a ver quién mata a su hija de 10 años y lo confiesa por Messenger a un semidesconocido. ‘¿Con qué método?’, fue mi respuesta, a tono con lo que yo suponía que se esperaba de mí. Cuando a continuación me explicó cómo lo había hecho, empecé a preocuparme, porque sé que la mujer ha tenido problemas psiquiátricos (muy activa en las redes, donde solía colgar fotos de la pobre niña, me los había explicado alguna vez).
  • -Papá, ¡haz alguna cosa! -exclama mi hija, ya al corriente de la conversación.
  • No puedo llamar a la policía, que es lo que a estas alturas –minutos después– ya sé que tengo que hacer, sea real o imaginario el filicidio, porque ni sé el apellido de Maria Àngels ni sé dónde vive, así que empieza un tira y afloja para que me diga la dirección de su domicilio. En vano. Intentos de averiguar por otros medios dónde vive. Infructuosos. Nervios. 
  • -Papá ¡haz alguna cosa!
  • Cuando poco después de las tres de la tarde me pide el número de los Mossos para confesar el crímen, pocas dudas me quedan. Y como lo sabe, entonces sí, entonces me da su dirección. Llamo yo también a Emergencias y que Dios reparta suerte. 
  • No puedo evitar coger el coche y salir disparado hacia la ronda Ferran Puig. Encuentro tres coches policiales y dos ambulancias. ¿Habrían llegado a tiempo si yo hubiese sabido –o ella me hubiese dicho antes– la dirección? Nunca lo sabremos».

Los vecinos cuentan que madre e hija convivían en la vivienda y que la mujer hacía pocos meses que se había separado de su marido.

Creen que sufría una depresión y había protagonizado en la escalera algún ‘incidente‘.

El domicilio de la desgracia está situado a unos 200 metros del lugar en el que el 9 de diciembre del 2015 una madre saltó al vacío desde un bloque de viviendas después de lanzar al suelo, desde una altura de más de 10 pisos, a dos de sus hijas, de 11 años y de menos de 1 año de edad.

Se da, además, otra triste casualidad: el padre de la menor asesinada es originario de la pequeña población de Salitja (Vilobí d’Onyar), el lugar en el que el 13 de diciembre de 2019 otra madre cometió un doble infanticidio y después se quitó la vida lanzándose al paso de un camión por la autopista.

El padre del crimen de Salitja fue quien encontró los cadáveres de sus dos hijas, de 5 y 6 años de edad, con evidentes signos de violencia y dio el aviso al 112.

Este caso sigue bajo secreto de sumario.

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