La propietaria del local reclama que la deuda asciende a 9.000 euros

Condenado por hacer un mega ‘simpa’: no paga los 5.500 euros gastados en un bautizo con 180 invitados

El deudor ha sido condenado por estafa y tendrá que pagar el coste del evento al restaurante donde se celebró

Condenado por hacer un mega 'simpa’: no paga los 5.500 euros gastados en un bautizo con 180 invitados
El restaurante San Martiño PD

Un hombre fue condenado por hacer un ‘simpa’, coloquialmente conocido como irse sin pagar de algún establecimiento, pero de gran escala.

Esto ocurrió en 2016 cuando alrededor de 200 personas acudieron al restaurante San Martiño, en la localidad gallega de Teo (A Coruña) para celebrar un bautizo. Todos se marcharon sin pagar ni un euro. Según la dueña del local, la cantidad que no se pagó se eleva hasta una cifra tan alta como son 9.000 euros

Todos los participantes en el bautizo salieron del recinto excusándose en que iban a ver unos fuegos artificiales, momento en el que aprovecharon para huir del lugar en sus vehículos.

Ahora, el deudor del bautizo ha sido condenado por estafa, según recoge ‘La Voz de Galicia’, tras haber engañado a María Suárez, propietaria del restaurante, y a su marido. Además, ha sido condenado a cinco meses de cárcel y a pagar una indemnización de 5.500 euros.

La jueza ha considerado que el acusado debe pagar esta cantidad para devolver el coste del bautizo ya que, según la sentencia, se estima que los presentes en el evento eran unos 180, lo que permitió fijar en 9.000 euros el precio del convite.

Antes del bautizo, el acusado pagó 3.500 euros.María Suárez, propietaria del restaurante, ha sido entrevistada en la mañana de hoy en ‘Espejo Público’ y ha insistido que el coste del evento fue 12.500 euros, cantidad que reclamó en el juicio: “La indemnización no es suficiente. Estamos valorando a ver si la reclamamos o no. Él me quedó debiendo 9.000 euros”, afirma.

Ella ha explicado que en el momento en que se fueron todos del lugar, solo se quedó tocando la orquesta: “En ese momento, cierro la puerta y no les dejo salir. Llamo a la Guardia Civil y no les dejo salir porque estaban compinchados. Estaban todos tranquilos, se pusieron a comer tarta. Yo dije que si te pensaras que te fueran a pagar, no te pondrías tan tranquilo a comer la tarta. Además, ellos me habían alquilado la casa, habían comido y no tenían intención de pagarme”.

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