Para usted y para mi madrugar para coger el coche en Bilbao, ir hasta el Congreso de los Diputados, bajarse y llegar caminando y subiendo y bajando escaleras hasta una sala llena de gente, pasar tres o cuatro horas allí escuchando atentamente lo que otros tienen que decir y también participando en el debate -con cámaras y fotógrafos grabándolo todo-, despedirse después de sus colegas y amigos, volver hasta el coche y volver a Bilbao… creo que sería una paliza en toda regla.
Para Jaime Lafita, enfermo de ELA desde hace ocho años y que apenas puede hablar y caminar, ese viaje fue una odisea, como lo fue para todos los enfermos allí presentes. Y no ya el viaje, sino el ir y volver desde el coche hasta la sala, una carrera de obstáculos en toda regla como para mi lo sería correr el triatlón de Hawai. Aún así allí estuvieron muchos de ellos, dando la cara por todos los enfermos, como hacen siempre.
Jaime escuchó las palabras escritas por él y grabadas con la voz de su entrañable amigo Gabica con un aparato que su hijo Diego, otro fenómeno, sostenía delante del micrófono. Y no sólo eso, sino que debió pensar que meterse ochocientos kilómetros de coche y un esfuerzo sobrehumano bien merecía poner un poco más de su parte, así que sin complejos ni vergüenzas -que perdió hace mucho tiempo- se acercó al micrófono y les dijo a los pocos diputados presentes en la sala -cinco, (5)- , con un enorme esfuerzo pero de viva voz y con un par, algo que para él era muy importante. Aquí lo pueden escuchar. Sí, a mi también me ha costado mucho entenderle*, pero me ha emocionado y me ha puesto carne de gallina, como estoy seguro que se la puso a todos los presentes en la sala y se la ha puesto a ustedes.
Por si alguno aún no se había enterado de qué pedían los enfermos, esas pocas palabras que salen de la boca de Jaime lo dejan bien claro y esa imagen es la imagen más descarnada de la valentía y del coraje de un enfermo de ELA que representa a todos.
Es lo que hay. Ahora, señores diputados, pónganse las pilas.
* Minuto 4:56 «Yo quiero seguir disfrutando de la vida. Pido a los políticos que me quiten el miedo a lo que va a suponer para mi y mi entorno el futuro, y como yo el de muchos compañeros y compañeras».

