SONETO DOBLE A VALVERDE
DE LOS ARROYOS
I
Pizarras, bosques, valles, danzas, peñas,
paloteos, bailes de cintas, flores
en sombreros enormes… Y tambores
y flautas por danzar danzas risueñas.
Valverde es el verde valle. No sueñas.
Despliegue de bosques, agua y colores
sobre lastras de pizarra. Y, entre alcores,
chorros a que recio invierno hiela greñas.
Ocejón salta en agua hasta Valverde
con su pértiga gimnasta, ya en bajada.
En pizarra agua estudia: nunca pierde
su curso. Brilla el pueblo y valle verde
erige puentes de piedra avezada
en ver fluir cada corriente. Alargada.
II
Si la prehistoria danza en Valverde
-floridos trajes, palos como espadas,
que milenios y eras traen cruzadas-,
prodigio cotidiano es su aguaverde.
Las casas negras con pizarra alzadas
devuelven brillo a cielos que reflejan.
Erizos de escamas, tal vez retejan
quietos dinosaurios, sierpes techadas.
Arquitectura de Guadalajara
negra en lastras, estrecha entre sus calles,
sacra en templos breves. Región tan rara
que otra igual, viajero, en España no halles.
Después de mucho, aquel que la mirara
intacta la encuentre. Amará sus valles.
