La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

El Diario Ya y el “amor” de los obispos a Franco

Flaco favor hace estos días a la Iglesia en España el sucesor del Diario Ya en su versión digital. Con motivo de “celebrar” (las comillas las pongo yo) el 20-N, en el 34º aniversario de la muerte de Franco, han mantenido en su portal una “noticia” que sorprende por su frescura, novedad y actualidad… Se trata de la entusiasta y emocionada carta de rendida admiración que hizo pública el obispo Guerra Campos ante el fallecimiento del ‘Generalísimo’.

Es un documento valioso…. históricamente. Muy en la línea de lo que la inmensa mayoría de obispos españoles dijeron y pensaron esos días de finales de 1975. Pero es que hay que tener en cuenta que todo tiene su contexto. No todo vale. El gobierno de los Reyes Católicos dio inicio a la modernidad política en España, inaugurando un nuevo modelo de Estado, al son de lo que luego desarrollarían las monarquías de la época. Pero tales acciones, si son analizadas con la perspectiva actual, caen en la barbarie. Es algo así como alabar la magnitud del pensamiento de Aristóteles y echarle en cara que no criticara la esclavitud o el hecho de que entendiera que las mujeres no tienen alma.

Lo que ha hecho el pretendido Ya no es sino una caricatura. Que a la luz de la hora actual resulta grotesca. Con Franco había millones de franquistas, sinceros e impostados. Hoy, viendo la evolución histórica de nuestro país con la democracia, ya no queda ningún franquista. Salvo cuatro nostálgicos y dos jóvenes trasnochados.

Si el objetivo del diario es reivindicar la figura de Franco desde el punto de vista de la nostalgia de un contexto en el que la Iglesia ocupaba la primera línea de poder, han errado por completo. A los no convencidos (los no cristianos) les horrorizará tal imagen, que parece confirmar el prejuicio de la pervivencia del nacional-catolicismo que muchos laicistas de corte radical quieren evidenciar, cuando tal situación es falsa. Y a los convencidos (los creyentes, más o menos practicantes), si son mínimamente instruidos en esa etapa histórica, les resultará obvio que los aires del Concilio Vaticano II, paulatina y progresivamente, ya comenzaron a soplar años antes de la muerte de Franco. El mismo Tarancón que también recordó con cariño a Franco en su lecho de muerte, antes y después, sería el hombre de Pablo VI que en España había de consagrar la “deseable y necesaria” separación Iglesia-Estado. Aunque a algunos no les guste. Y por ello lo mandaran “al paredón”.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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