La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Ya está aquí el Partido Xenófobo Católico

Con gran tristeza, leo que, de cara a las elecciones europeas de mayo de 2014, se prepara lo que algunos ya definen como “el partido católico”. Esto es, una alianza entre Familia y Vida (la formación que ha pasado estos últimos años por humanista cristiana, al otorgarse la etiqueta de defensora de esos supuestos valores religiosos), la Comunión Tradicionalista Carlista y Alternativa Española (AES). Como cristiano, no dudo en hablar de tristeza al comprobar la aberración que se prepara y que algunos, en ciertos foros católicos, celebran como histórica. “¡Al fin la unidad!”, claman eufóricos.

Quiero ser muy breve. De la Comunión Tradicionalista Carlista poco hay que decir en cuanto a su jalonado pasado al servicio de la democracia, la convivencia y la tolerancia en España. Sí quiero hablar algo más de AES. Pese a lo que algunos ciegos defienden, ¿cómo puede ser católico un partido que fija como una de sus bases esenciales la regulación de la inmigración según parámetros culturales? ¿Que no se entiende lo que digo? Pues voy al programa de AES, colgado en su web, y reproduzco: platean un Plan Nacional de Inmigración que propicie una “discriminación positiva a favor de quienes procedan de nuestra misma órbita cultural”. Es decir, los latinoamericanos de países de mayoría cristiana. Y eso que el partido “enfoca el problema de la inmigración desde la caridad con el más débil”… ¡Ostras, y yo que pensaba que los que se morían ahogados en las pateras y de sed en los desiertos eran los provenientes del Subsahara! ¡Y yo que creía que los que se dejan la piel en las cuchillas de las vallas de Melilla eran africanos, en gran parte musulmanes o animistas!

Por favor, que ningún católico se trague tamaña manipulación. En un momento de primavera eclesial, en el que el Papa Francisco nos llama a ir a las “periferias existenciales” en busca de los más necesitados, no seamos tan cafres de guiarnos por etiquetas pueriles y dar la espalda a quienes vienen desde periferias geográficas en las que mueren presos del hambre y la guerra.

No me representa ningún “partido católico” que se diga “defensor de la vida y de la familia” y que, hipócritamente, condene a una existencia miserable a cientos de miles de familias y seres humanos que necesitan huir de sus hogares. Y no lo olvidemos nunca: el suyo es un dolor que hemos causado nosotros, desde el “cristiano” Primer Mundo, con el maldito colonialismo.

Si me asquea el lema de “los españoles primero”, aún más lo hace el de “los cristianos primero”. Porque, como cristiano, defiendo el de “los necesitados primero”.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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