La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Ratzinger y Bergoglio no miraron para otro lado

Evidentemente, los abusos sexuales a menores han existido desde siempre en la Iglesia. Como en la educación, en la sanidad… En definitiva, como en toda institución sostenida por seres humanos. Dicho esto, nadie puede negar que en los últimos años ha llegado la respuesta rigurosa y estructurada desde la Iglesia para combatir esta lacra inmunda, liderando dicha acción los dos últimos Papas. Ratzinger impulsó la tolerancia cero, acabó con la práctica vergonzante de ocultar los casos registrados y se reunió en numerosas ocasiones con víctimas para pedirles perdón por este crimen. Con Bergoglio se ha ido un paso más allá: se han creado departamentos vaticanos que están asumiendo esta lucha a tiempo completo y se está ahondando en el necesario trabajo en la prevención.

Todo paso se da ya desde la transparencia: ahora, como hemos visto con los lamentables hechos acontecidos en Granada, se puede producir un hecho ilusionante: una víctima escribe al Papa y este, tras horrorizarse con su testimonio, le llama por teléfono, le ofrece el consuelo de un pastor, le pide perdón en nombre de la Iglesia y le anima a que denuncie los hechos ante la Justicia y ante el propio obispo. Para asegurarse de que hay una respuesta real, al momento, es el propio Papa el que llama al obispo y le reclama que tamaña abominación no quede sin ser saldada con la justa reparación de la dignidad mancillada.

En mi opinión, el reto está ahora en el pueblo llano creyente que puebla las parroquias y comunidades. Los tiempos en que un cura o religioso pedófilo era trasladado a otro ámbito eclesial para que no se enteraran los fieles de lo ocurrido y así “se evitara el escándalo”, ya están felizmente superados. Para los Papas. Y para muchos cardenales, obispos y superiores de congregaciones religiosas. Pero no por todos. Aún quedan temerosos que olvidan que a veces la gran injusticia está en una omisión. Olvidémonos del escándalo. Este será sangrante cuando se comprueben casos recientes y se observen no ya los crímenes, sino los ocultamientos. Esto va por todos: empezando por los fieles.

No es tiempo de cacerías ni de estigmatizaciones. Sí de denuncias claras de los indicios turbios.

PD. Artículo publicado en Cuadrilátero 33, dentro del combate ‘La Iglesia frente a los abusos a menores’.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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