La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Al poeta Don Quijote

Viviste en una España decadente, donde, como hoy, triunfaban los pícaros. Mas tú te rebelaste, oh Don Quijote, y decidiste que valía la pena calzar lanza, escudo y armadura para hacer estallar el reino de la fraternidad y la justicia entre los semejantes. Grandioso testimonio de la paradoja que ensalza: mientras hacías el bien, los beneficiados

San Gabo y su último servicio a la causa madridista

Puede que Gabriel García Márquez no creyera en Dios, pero Él siempre creyó en el gran escriba colombiano. Hasta el punto de que, una vez cerrados aquí los ojos para siempre el pasado Jueves Santo, el Viernes de Luz le sorprendió allí a san Gabo con toda la eternidad por delante para ser feliz. En estas profundidades andaba yo sumergido

Paco de Lucía, la guitarra que no cesa

Al igual que Miguel Hernández lanzó un rayo que no cesa, sino que truena tronante pese a su muerte, hoy, apagado Paco de Lucía, tan temprano, su guitarra no cesa ni lo hará jamás. Seguirá como siempre, sonando alegre o ajada, estremecida o adormecida, revolucionaria o entregada a la mortaja y el luto. Como hoy. Aunque viva; porque vive,

Agujetas en el alma, con los santos literatos

Hoy es uno de esos días en los que arrastro las piernas, pero ante todo porque me pesa el cerebro. O más bien la niebla que por él ronda, también a medio camino hacia un corazón amenazado por las entrañas. Sí, eso que los poetas y soñadores llaman alma. En realidad, mi desorden se debe a que estoy en una taberna de Dublín, preguntando

Johnny Cash crucificado

La soldadesca presa aúlla, aunque solo sea en tu cabeza, Johnny Cash. En tu último suspiro, justo antes de morir, tú, la voz del country más profundamente americano, te sientes en uno de tus míticos conciertos en la cárcel. Sin embargo, esta vez, aunque sigas oyendo con toda claridad el rugido de los reclusos, que patean el suelo con

La última obra de arte de Almodóvar

Si quieres ver desfilar ante ti un sinfín de almas humanas, debes ir a verla. Si quieres sumergirte en los matices y contrastes de la pasión enfermiza, el amor sin reservas, la fidelidad ciega, la sospecha fría, la traición inesperada, el chantaje indecente, la venganza cruel, el odio macabro, la inseguridad que paraliza, el miedo que

San Unamuno, por los toros hacia Dios

San Unamuno, el alma hecha contradicción, nunca fue demasiado aficionado a los toros. Decía que distraían demasiado a la gente y no la dejaban pensar en otras cosas más importantes. Los veía algo así como el pan y circo de la plebe. Pero, en realidad, yo creo que no fue taurino porque no le dio tiempo. Y eso que murió a los 72 años.

San Ramiro de Maeztu: ¿pensar es cosa de locos?

San Ramiro de Maeztu ya lo avisó en ‘Hacia otra España’, en 1899. Frente a lo que algunos creen, pensar no es cosa de locos: “La labor intelectual –i-n-t-e-l-e-c-t-u-a-l, entiéndase bien– de los enamorados de la vida por la vida requiere algo más que entusiasmo; requiere una pasión desbordadora. (...) Es común, efectivamente,

San Unamuno y la lucha con Dios

Lo dejó escrito San Unamuno en ‘Mi religión y otros ensayos’, de 1910: “Mi religión es buscar la verdad en la vida y en la vida la verdad, aun a sabiendas de que no he de encontrarla mientras viva; mi religión es luchar incesantemente e incansablemente con el misterio; mi religión es luchar con Dios desde el romper del alba hasta

Isabel Allende pinta el catolicismo más rancio

Isabel Allende, una de mis escritoras favoritas, refleja en muchas de sus obras las hipocresías del alma humana. En Inés del alma mía, que ando ahora leyendo, pinta un episodio dantesco. En plena batalla entre los ejércitos de los españoles Pizarro y Pizarro, antiguos aliados en la conquista de Perú y luego enfrentados por la codicia

Hemingway torea esta medianoche en París

Muchos creen que moriste hace hoy cincuenta años, en otro 2 de julio, cuando te descerrajaste un tiro en la cabeza. Se equivocan. Como se confunden los que piensan que la maravillosa película de Woody Allen, Medianoche en París, es simplemente eso, el título de una aventura en la gran pantalla. No, es mucho más, es el guiño de artista

¡Maldita seas, Bernarda Alba!

¡Maldita seas, Bernarda Alba! El cuerpo de tu hija pequeña, Adela, cuelga del techo. La soga ha partido su cuello, marcando el compás del resto de su cuerpo, que oscila de un lado a otro. Frente a ella, Bernarda Alba, manteniendo la rigidez, ni siquiera mueves los ojos, anclados en sus pies. Tu corazón tiene fijo el pulso. ¡Ni una lágrima!

Rezando a San Federico García Lorca

Después de sumergirte en la lectura del Romacero Gitano, profundizando en la esencia de la Pena andaluza (que va mucho más allá de la tristeza o la melancolía) que tan genialmente dibuja el universo lorquiano, nada mejor que leer la conferencia en la que Federico García Lorca explicaba las fuentes de las que había bebido el susurro

Rezando a San Voltaire

Hago una excepción y desplazo hoy a San Unamuno de mi oración-reflexión. Ando leyendo estos días el ‘Tratado sobre la tolerancia’, que Voltaire escribió en 1767. Tomo algunas de sus letras, que me sirven para rezar a San Voltaire, cuya áspera y fresca voz surge en estos tiempos con una vigencia absoluta: “No hagas lo que no querrías

Estrella Morente y el dolor convertido en arte

Lo ha dicho muy claro esta mañana en un encuentro ante los medios: “Me han enseñado a convertir la tristeza en arte”. Habrá quien no lo entienda o vea en esto puro exhibicionismo, pero Estrella Morente, quiera o no, ya reflejó como nadie hasta qué punto el sufrimiento más desgarrador (el sentido ante la muerte del amado), en el

Oscar Wilde suspira la última respuesta de Unamuno

Nochevieja de 1936. El frío de la última hora del último día trata de acoger en un manto de calidez la sangre de los miles de muertos del primer año de la incivil guerra civil. En la noche más oscura, quien derrochara fuerza, pasión y genio, yace derrotado. Tras su última batalla, en la que se enfrentaran verdad y mentira, razón

Ante Fernando Fernán-Gómez

Llego ahora a casa tras visitar la capilla ardiente de Fernando Fernán-Gómez. En el marco incomparable del Teatro Español, he vivido uno de los momentos que más me han impresionado en mi vida. Ante el cuerpo inerte del maestro, sentado en una butaca del teatro, no he podido hacer otra cosa que sacar mi cuaderno y plasmar lo que me pasaba

Serrat y Sabina me hicieron ver y tocar la magia

¿Quién dijo que no existe la magia o que ésta es sólo una ilusión? No, es algo tangible. Ayer la pude sentir, pero también la vi con mis ojos y la acaricié con mis manos. Anoche, en el Palacio de los Deportes de Madrid, asistí al concierto de dos magos: Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. A lo largo de tres horas pude ver cosas maravillosas.

Adiós a Francisco Umbral, artista de la columna

Acabo de enterarme y estoy sobrecogido. Ha muerto Francisco Umbral, uno de los más grandes maestros en el arte de escribir columnas. Es muy difícil reflejar algo realmente bueno en tan pocas líneas. Y él lo hacía como nadie. Lo triste es que hoy no serán tantos los que se lo reconozcan. Muchos no le perdonarán que pasara de la izquierda

Sabina, la vida como poesía, el alma como canción

El otro día leí con regocijo un reportaje en ‘El País’ sobre la gira conjunta de dos gigantes de nuestra música, Serrat y Sabina. Y especialmente me alegré por el maestro de Úbeda. Se le veía radiante, espléndido, feliz. Los que le admiramos sentíamos un gran pesar al ver cómo llevaba ya un tiempo en el que además de sus problemas

Joaquín Sabina, la poesía hecha música

Joaquín Sabina ha sido y es el gran maestro de la poesía española en el paso del siglo XX al XXI. Nadie como él para transmitir sensaciones, para sumergirte en los mundos más irreales y surrealistas. Y todo ello rodeado con la belleza de una música nostálgica, que te abraza hasta llevarte a la melancolía de un mundo perdido, fantasioso,

Pablo Neruda o el alma de un poeta

Ayer hablé de cine y hoy quiero hablar de un libro fascinante. Se trata de “Confieso que he vivido”, una autobiografía del poeta chileno Pablo Neruda. Desde el punto de vista exclusivamente estilístico, la obra es absolutamente maravillosa, percibiéndose en todo momento su condición de poeta. A pesar de ser un texto en prosa, da la

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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