Este año, por gracias o culpa del socialista Pedro Sánchez y su compinche Pablo Iglesias, más que Navidades vamos a tener en España Covidades.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no podrán alardear de su gestión del coronavirus.
Y es que les resultará difícil explicar cómo, siendo España uno de los países con mejor sistema hospitalario de todo el mundo, su negación de la realidad, incapacidad, ocultismo de los datos y falta de medidas han llevado a este país a ocupar la primera posición en el ranking de mortalidad durante prácticamente la totalidad de la pandemia.
El líder del PSOE y el de Podemos, al alimón, conseguirán, con ello, una de las más tétricas marcas al cierre de su primer año de Gobierno: la de haber gestionado la crisis del coronavirus con todo un récord, el de 80.000 muertos por esta enfermedad.
El INE acaba de dejar esta semana en ridículo al Gobierno socialcomunista por la manipulación oficial de las estadísticas de fallecidos por el Covid en la primera ola.
Y ahora, los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) revelan que, desde el inicio de las muertes en España por el coronavirus hasta el momento actual, la cifra de fallecidos se eleva, al menos, a 78.626 personas. Este dato esta medido desde el 9 de marzo hasta el 22 de noviembre por el INE -74.738 muertes-, cifra a la que se le ha sumado el dato del Ministerio de Sanidad desde ese día y hasta el 10 de diciembre -3.888 fallecidos más-.
Puesto que los datos del Ministerio de Sanidad están excluyendo del cómputo parte de los muertos que el INE registra, esa cifra será, al menos, de esa magnitud, pudiendo crecer con toda probabilidad.
Es más, puesto que la cifra de muertes diarias en España supera los 300 fallecimientos por jornada en estos momentos, a cierre de año será literalmente imposible que ese dato no haya sobrepasado las 80.000 muertes teniendo en cuenta la tendencia marcada por los datos de coronavirus.
Y con ese panorama tiene su lógica que el villancico de este año, el que está ya arrasando en redes, sea el ‘Feliz Covidad’ que les ponemos arriba.
¡Animo que no hay mal que 100 años dure!