
María F. Cruz (PD-.) Acaba de publicar El sari rojo (editorial Seix Barral), en el que se puede ver la idiosincrasia de la sexta parte de la población mundial. Una realidad que se ha visto truncada tras la última cadena de atentados sufrida por la India. Javier Moro analiza para Periodista Digital este nuevo ataque del terrorismo internacional contra la Democracia y la libertad.
En la zona existe una rivalidad histórica India-Pakistán, pero las relaciones entre ambos Gobiernos habían mejorado últimamente. Muchas miradas apuntan al servicio de Inteligencia Pakistaní. ¿Debemos entender que se ha producido una escisión entre el Gobierno y su propio servicio de inteligencia?
No, no ha habido una escisión. Lo que sucede es que el Gobierno no controla la totalidad del ejército; ese es el problema en Pakistán. El ejército está infiltrado por oficiales islamistas que fueron los que infiltró un dictador pro-islamista. No se sabe quién controla el ISI. Es un estado dentro de un estado.
Un testigo del Reino Unido que se alojaba en el Taj Mahal declaró que creía que “iban contra los extranjeros porque buscaban pasaportes británicos o estadounidenses”. ¿Por qué buscaban extranjeros?
Yo creo que son Al Qaeda y eso te hace pensar que no son terroristas puramente indios, porque el ataque estaba dirigido contra un lugar frecuentado por extranjeros, y cuya repercusión mediática sería enorme. Han atacado las torres gemelas de Bombay, y lo han hecho porque tienen la misma ideología que los terroristas que perpetraron Atocha y Nueva York. Los grandes enemigos son Israel, Estados Unidos e Inglaterra, que están en Irak y en Afganistán liderando la lucha contra el terrorismo Islamista.
Entonces, ¿Usted considera que la comparación del 11-S con este atentado es correcta?
Sí, por supuesto.
Usted afirmó que la transformación y el crecimiento de la India son espectaculares. Después de lo sucedido, ¿Es contrario el mensaje que le llega al resto de la población?
Sí, es contrario, pero no deja de ser espectacular el desarrollo de la India. Hay que tener en cuenta de dónde viene la India: era un país pobrísimo cuando la independencia, y hoy en día es una potencia industrial y científica y tecnológica de primer orden. Y aunque es verdad que todavía hay mucha pobreza, el país está poco a poco creando una clase media de más de 400 millones de personas.
No hay que olvidar que la India es líder en tecnología informática, es un país que produce un millón de ingenieros muy cualificados al año. Ese capital humano es el que está sacando al país de la miseria y le está convirtiendo en una de las potencias del siglo XXI. Esa realidad no va a dejar de existir por unos atentados terroristas. En efecto, esos atentados dan una imagen muy mala, porque hay muchos inversores extranjeros interesados en invertir en la India.
¿Por qué ahora el terrorismo islámico se ha fijado en la India?
En realidad el terrorismo islámico no es nuevo en la India; existe de antes. Lo que pasa es que antaño estaba enfocado a problemas entre comunidades. Hay una enorme comunidad musulmana en la India, que es el segundo país musulmán del mundo.
Los roces entre estas comunidades son históricos: los mogoles, que eran musulmanes, invadieron la India durante varios siglos, y queda un resentimiento.
En el campo y en las ciudades hay convivencia pacífica; los islamistas están siempre intentando provocar al adversario. Eso es lo que está pasando y lo que lleva sucediendo desde hace tiempo.
Usted declaró que la India era un ejemplo de tolerancia. ¿Sigue creyéndolo?
Sí, claro. No hay más que pasearse una tarde por el paseo marítimo de Bombay y ver la convivencia entre tantísimas gentes que vienen de tantas confesiones religiosas. Hay absolutamente de todo, y todos conviven pacíficamente. Lo que pasa es que uno no está al abrigo de los islamistas y fundamentalistas, que intentan imponer su voluntad a la mayoría que suele ser moderada.
Esperanza Aguirre estuvo en Bombay durante el ataque terrorista. ¿Qué le preguntaría?
Yo le preguntaría por el trato que ha recibido por el personal del hotel en su vida, que creo que fue fantástico. Y también le preguntaría si tiene algún resentimiento contra la India, si le apetecería volver, a pesar de lo que ha vivido.
Hasta ahora el integrismo no parece haber calado entre la población musulmana de la India…
Está cambiando poco a poco por una serie de fallos que ha tenido la justicia india al no juzgar las matanzas de Ayodya y de Gorda la década pasada.
¿Qué mensaje habría que mandar hoy desde la Comunidad Internacional para no caer en la tiranía del miedo y del terror?
Pues hay que fomentar que la gente que tenía planes de viajar a la India siga adelante con ellos. De otro modo, sería como haber pedido a los turistas que no viniesen a España después de los atentados de Atocha. Volverá la calma y el orden; no deben dejarse derrotar por los terroristas, que no cancelen los soberbios viajes que podrían hacer.
