El racismo es históricamente evidente en este país

Sudán: Un país que sigue matando a hombres negros, violando a mujeres y esclavizando a su gente

Parece increíble que actualmente el tema de la esclavitud en Sudán continúa siendo una realidad. Es parte de un legado histórico que tiene un impacto gigante en las relaciones sociales, políticas y económicas de este país

Sudán: Un país que sigue matando a hombres negros, violando a mujeres y esclavizando a su gente

Tras las noticias sobre lo ocurrido a George Floyd en Estados Unidos, en muchos lugares del mundo millones de personas reaccionaron en contra del racismo.

Sin embargo, en otros países este tema tuvo y ha tenido desde hace mucho tiempo poca cabida.

Tal es el caso, de lo acontecido en contra de Issam Abdulraheem, un reconocido futbolista negro sudanés, y su pareja Reem Khougli, una maquilladora árabe de piel clara.

Uno de los comentarios sobre esta pareja que más ha llamado la atención en Facebook fue: «En serio chica, esto es haram (término árabe para decir que algo está prohibido)… una reina se casa con su esclavo».

La pareja ha recibido innumerables de comentarios de ese tipo, algo que no sorprende dado que muchos sudaneses se ven a sí mismos como árabes y no como africanos, y emplean la palabra «esclavo«, entre otros términos despectivos, para referirse a la gente negra.

En una Reseña de la BBC Mundo, destacan la realidad de Sudán, que es un país que siempre ha estado dominado por una élite de piel clara que habla árabe, mientras que los africanos negros del sur y oeste del país enfrentan discriminación y son marginados.

Lo más increíble de todo es lo común que resulta encontrar en los periódicos insultos raciales, incluida la palabra «esclavo».

La cantidad de insultos ha sido tanta que expresó no poder seguir publicando más fotos en sus redes sociales porque temía recibir más abusos.

En respuesta, el joven de 29 años y su esposa de 24 transmitieron un concierto en Facebook durante su luna de miel, explicando que estaban enamorados y que la raza de ambos era irrelevante.

El racismo en Sudán

Recientemente, también se conoció el caso de la directora de un grupo de derechos de la mujer, «No To Women Oppression» (No a la opresión hacia la mujer), comentó una foto que muestra a un joven negro con su esposa blanca europea diciendo que la chica, al elegir a su esposo, podría haber estado buscando a la criatura desaparecida en el proceso evolutivo entre humanos y monos.

Después de una protesta, Ihsan Fagiri anunció su renuncia, pero su organización se negó a aceptarla argumentando que ella no hablaba en serio.

El racismo es evidente en Sudán. Tanto, que históricamente, desde su independencia, la mayoría de los altos puestos gubernamentales han sido ocupados por personas del norte del país que pertenecen a los grupos étnicos árabes y nubios.

Igualmente, la mayoría de los militares de alto rango pertenecen a estas comunidades, lo que también les ha permitido utilizar su influencia para dominar el sector empresarial.

Al ser poco confiables las estadísticas sobre el desglose étnico de la población de Sudán, un grupo rebelde con sede en Darfur -una región en el oeste del país- que lucha por los derechos de los negros estima que el 60% de los residentes de la capital del país son negros.

Esclavitud y discriminación racial

Las formas de esclavitud y discriminación racial en los países fronterizos afro-árabes han sido denunciados desde hace muchos años.

Un estudio ordenado por el Instituto de Investigación de Naciones Unidas para el Desarrollo Social (Unrisd), con ocasión de la conferencia de Durban contra el racismo, sostiene que: «En ninguna parte en los países fronterizos afro-árabes, los problemas vinculados a la raza, a la clases sociales y a la ciudadanía llegaron a tal grado de tensión entre árabes y africanos -o entre africanos arabizados y africanos- como en Sudán o Mauritania»,

Sudán, Mauritania y, en menor grado, Malí, Chad y Níger son citados en el referido estudio.

El estudio reseña informaciones sobre la esclavización de africanos por parte de árabes, el «genocidio» perpetrado contra la tribu africana de los nubas, y «la limpieza étnica» en la región del Nilo azul.

«El Islam fundamentalista y el fanatismo árabe juega un papel muy importante» en este fenómeno, señala el estudio.

El origen de esta cruda realidad

El racismo en Sudán data de la fundación de Jartum en 1821 como mercado de esclavos.

En la segunda mitad del siglo XIX, cerca de dos tercios de la población de la ciudad fueron esclavizados.

Fue así como Sudán se convirtió en una de las zonas de comercio de esclavos más activas en África.

Estos eran transportados del sur al norte del país, así como a Egipto, Oriente Medio y a regiones del Mediterráneo.

La BBC también reseña que los comerciantes de esclavos todavía son glorificados: una calle en pleno corazón de la capital lleva el nombre de Al-Zubair Pasha Rahma, que formó un imperio comercial en el siglo XIX que se extendió a partes de lo que ahora es la República Centroafricana y Chad.

El complejo de superioridad de muchos miembros de la élite árabe está en el centro de uno de los peores conflictos que ha azotado a Sudán desde la independencia y desde entonces los negros exigen igualdad o una patria aparte.

Según algunos datos, las redadas de esclavos en el sur continuaron hasta el final de la guerra civil en 2005, lo que llevó a que Sudán del Sur, habitada principalmente por negros, se separara de Sudán, donde la mayoría es árabe, cinco años después.

Muchas de las mujeres y los niños secuestrados por grupos árabes para que trabajaran gratuitamente para un «maestro» nunca volvieron a ver a sus familias, aunque en algunos casos su libertad fue comprada polémicamente por grupos de ayuda como la ONG Christian Solidarity International.

De igual manera, las milicias progubernamentales árabes de Janjaweed han sido acusadas en repetidas ocasiones de llegar a caballo a pueblos negros, matar a los hombres y violar a las mujeres.

Poco ha cambiado en esta zona en el último año. Varios informes han reportado que las violaciones y la quema de aldeas continúan a pesar de las conversaciones de paz organizadas por el gobierno de coalición, que lidera una transición de tres años para un gobierno de civiles.

El Partido del Congreso de Sudán (SCP, por sus siglas en inglés), un miembro clave del brazo civil del gobierno, dice que se ha propuesto una ley para criminalizar el discurso de odio.

Según el portavoz del partido Mohamed Hassan Arabi, dicha propuesta propone castigar el uso de insultos raciales con cinco años de cárcel.

Sin embargo, a muchos les sigue preocupando el papel de los militares en el gobierno, pues formaban parte del régimen de Bashir.

Uno de los pocos ministros negros en el país, Steven Amin Arno, renunció a los dos meses de asumir el cargo, diciendo en una carta de renuncia que apareció en las redes sociales que nadie lo estaba escuchando.

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Autor

Yéssica Salazar

Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo. Con Máster en Gerencia y Tecnologías de la Información. Con infinito amor por el periodismo y los medios audiovisuales que me han permitido conocer nuevos senderos, diferentes y desconocidos.

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