El presidente iraní, Masud Pezeshkian, lanzó una de sus acusaciones más directas contra Washington, Tel Aviv y las potencias europeas al afirmar que Irán se encuentra inmerso en una “guerra total” de carácter político, económico y, sobre todo, militar.
«Nos han rodeado. Estados Unidos, Israel y Europa buscan la caída de Irán. Esta confrontación ya no es parcial: es una guerra en todos los frentes», declaró el mandatario en una entrevista difundida por la página del líder supremo, Ali Jameneí.
Pezeshkian comparó la crisis actual con la guerra contra Irak de los años ochenta, pero señaló que ahora la ofensiva occidental no depende solo de las armas, sino de la combinación de presión económica, sabotajes cibernéticos, guerra psicológica y ataques selectivos.
El mandatario mencionó los recientes bombardeos israelíes sobre instalaciones nucleares y militares iraníes durante el conflicto de junio, que dejaron más de mil muertos, entre ellos altos mandos del Ejército y científicos nucleares. Irán respondió con una oleada de misiles balísticos y drones kamikaze lanzados hacia territorio israelí, una operación que, según fuentes militares, habría golpeado la infraestructura energética y bases aéreas.
Estados Unidos también intervendría directamente con ataques de precisión contra las tres principales plantas nucleares de Irán. Con ello, las conversaciones nucleares entre Teherán y Washington quedaron suspendidas indefinidamente, mientras la República Islámica advierte que no aceptará las “imposiciones” que buscan limitar su programa de defensa y su red de aliados, como Hizbulá y Hamás.
En medio del conflicto, la economía iraní ha resentido el peso de las sanciones y la caída del rial, pero el discurso del Gobierno apunta a una resistencia prolongada. Las Fuerzas Armadas iraníes, reforzadas en los últimos años con misiles hipersónicos y sistemas de defensa aérea de producción local, aseguran estar preparadas para “neutralizar cualquier agresión extranjera”.

