El conflicto en Oriente Medio ha alcanzado un punto sin retorno. En un giro cargado de tensión, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció este martes el despliegue inmediato de cazas Rafale y unidades navales con el fin de elevar la defensa antiaérea del Golfo Pérsico.
La medida llega en medio de la guerra regional desatada por la ofensiva masiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, que responde con furia atacando a varios países de la zona.
En un mensaje solemne a la nación, Macron aseguró que Francia “estará al lado de sus amigos y aliados” para garantizar su seguridad e integridad territorial. “Es nuestra responsabilidad proteger y restablecer la paz”, proclamó, mientras aumenta la sombra de un nuevo conflicto global.
El mandatario recordó los estrechos pactos de defensa con Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, actualmente bajo amenaza directa de Teherán. Desde París, confirmó que nuevos cazas Rafale, sistemas antiaéreos y radares aerotransportados fueron enviados “en las últimas horas”, en lo que calificó como un despliegue sin precedentes desde la intervención en Libia.
La respuesta de Irán no se hizo esperar. Las autoridades iraníes lanzaron una advertencia feroz a Europa, instando a no unirse a la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Washington y Jerusalén. “Habrá consecuencias”, sentenció Teherán, mientras Alemania, Reino Unido y Francia valoran “medidas defensivas” contra las fuerzas iraníes.
En paralelo, Israel golpeó el corazón del poder persa con un ataque devastador sobre el “complejo de liderazgo” iraní en Teherán. Según el Ejército israelí, más de 100 cazas lanzaron 250 bombas sobre la oficina presidencial, la sede del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y un centro de entrenamiento militar. Una operación quirúrgica que sacude los cimientos del régimen de los ayatolás y eleva al máximo las tensiones internacionales.
El mundo observa ahora con el aliento contenido mientras los ecos de este nuevo frente bélico retumban desde el Golfo hasta el Mediterráneo.

