Le va a permitir subir de nuevo en las encuestas.
Porque estos asuntos los maneja como nadie.
Donald Trump compareció este domingo en Fox News para revelar detalles del manifiesto que las autoridades encontraron en la habitación del hotel donde se alojaba Cole Tomas Allen, el hombre detenido el sábado por intentar irrumpir armado en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca.
El presidente leyó fragmentos del texto en directo: «Es un individuo muy problemático. Odia a los cristianos, eso es indudable. Su odio es fuerte y anticristiano». El manifiesto, según Trump, también contenía descalificaciones directas hacia él, a quien Allen llamaba «pedófilo, violador y traidor». La respuesta del presidente fue inmediata: «Yo no soy un pedófilo. ¿Leyó esa basura escrita por alguien enfermo?».
El fiscal general interino Todd Blanche aportó el objetivo más amplio en una entrevista en NBC: el blanco de Allen eran «personas que trabajan en la Administración, entre las que probablemente se encontraba el presidente».
La familia que avisó y no fue escuchada
Uno de los detalles más perturbadores que Trump reveló en su entrevista es que la familia de Allen ya había alertado a las autoridades antes del ataque. Según el presidente, uno de sus hermanos había informado a las fuerzas del orden sobre el radicalismo del joven en New London. «Estaban advirtiendo a las fuerzas del orden. Era un tipo muy problemático», dijo.
Es el mismo patrón que aparece en demasiados casos de este tipo: una familia que ve las señales, que da el paso de alertar y cuya alerta no produce ninguna intervención preventiva efectiva. Las autoridades están ahora revisando esas comunicaciones previas para determinar qué se hizo con la información y por qué no generó ninguna respuesta.
El perfil que sigue desconcertando
Cole Allen, 31 años, californiano, viajó desde Los Ángeles a Chicago en tren y continuó hasta Washington. Se registró en el Washington Hilton uno o dos días antes del ataque. Se presentaba como desarrollador de videojuegos y daba clases a estudiantes con necesidades especiales. Tenía estudios en Caltech en ingeniería y un máster en ciencias de la computación. Sus alumnos lo apreciaban.
El manifiesto encontrado en su habitación, los dispositivos electrónicos que las autoridades están analizando y las declaraciones de su familia dibujan a alguien cuya radicalización fue visible para quienes estaban cerca pero no llegó a los sistemas de detección que deberían haberla captado.
En Fox News, Trump también habló sobre su propia percepción del peligro durante el incidente: «No me pareció que yo fuera el objetivo principal». El Servicio Secreto volvió a recibir sus elogios por la rapidez de la intervención, que impidió que Allen llegara al salón donde estaban el presidente, el vicepresidente JD Vance y cientos de periodistas y funcionarios.
El tercer atentado y la polarización que lo alimenta
Allen comparece ante un tribunal este lunes con cargos relacionados con el uso de armas en un delito violento y agresión a un agente federal. Se esperan cargos adicionales a medida que avanza la investigación.
Es el tercer intento de asesinato contra Trump en menos de dos años. Cada uno ha tenido un perfil diferente. Thomas Crooks en Butler era un joven sin historial político claro. Ryan Routh en Palm Beach era un veterano con motivaciones difusas. Cole Allen es un hombre educado, con formación técnica avanzada, que daba clases a niños con necesidades especiales y que escribió un manifiesto con odio explícito hacia los cristianos y hacia la Administración.
Trump utiliza los detalles del manifiesto para articular un relato político sobre la violencia de la izquierda radical contra los cristianos y contra su Gobierno. Es un relato que su base electoralabsorbe con facilidad y que el incidente del sábado proporciona con una contundencia que ningún discurso de campaña puede igualar.
La Cena de Corresponsales es uno de los rituales más simbólicos de la democracia estadounidense: políticos y periodistas compartiendo espacio en un ambiente que mezcla lo formal y lo distendido. Que ese ritual haya sido el escenario del tercer intento de asesinato contra un presidente en funciones dice algo sobre el nivel de polarización que EE.UU. está gestionando actualmente.
Mañana habrá más información sobre el contenido completo del manifiesto. Lo que ya se sabe es suficientemente perturbador.
