ESPECIALMENTE SANGRANTES

Las últimas palabras del padre Miguel Pajares disparan las alarmas

Los familiares y amigos del misionero que perdió la vida a causa del ébola se despidieron desolados de él, pero no están dispuestos a cruzarse de brazos

El funeral en memoria del misionero Miguel Pajares, de 75 años, fallecido el martes a causa del virus del Ébola, se celebró este miércoles en la capilla del Hospital San Rafael de Madrid, centro sanitario que pertenece a la Orden de San Juan de Dios, de la que fue miembro Pajares durante 18 años.

El traslado y entierro de las cenizas se realizó en privado, como ya había comunicado la Orden Religiosa. A la ceremonia, que estuvo oficiada por el arzobispo de Toledo y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación con las Iglesias, Braulio Rodríguez, asistieron más de 30 sacerdotes y figuras políticas.

Durante la misa, se agradeció la ayuda humanitaria y la labor altruista de los religiosos y médicos que dedican su vida a ayudar a los demás.

Los restos mortales del primer europeo que fallece por el ébola tras el brote que se desató el pasado mes de marzo en África occidental fueron incinerados el martes en el tanatorio-crematorio de Collado Villalba (Madrid) sin los procedimientos de preparación del cuerpo y sin que se le pudiera realizar la autopsia al difunto para evitar riesgos de contagio, de acuerdo con el reglamento de la Policía Sanitaria Mortuoria de la Comunidad de Madrid.

El ferétro, de «material normal», permaneció en todo momento sellado con una cinta de zinc. Además, su interior se revistió con un sudario de tela especial y cremalleras, ya que los cuerpos de los contagiados tienen una elevada carga viral por lo que no se les puede velar ni preparar en el modo tradicional.

Los restos del hermano Pajares fueron despedidos entre los aplausos de las personas congregadas a la entrada del hospital del que salió el coche fúnebre después de la misa funeral.

La urna fue trasladada al cementerio de San Isidro de Madrid, donde será enterrado. El traslado y entierro de las cenizas se realizará en privado, entre familiares y amigos.

Familiares y amigos que están destrozados. «Es un dolor desgarrador. Tengo el corazón partido», confesó Mayte, amiga del religioso en declaraciones para Telecinco. De él destacó su entrega, su dedicación, su sencillez, su bondad y su alegría, sobre todo para los más desfavorecidos.

En línea con lo que denunciaron este martes algunos de sus amigos, Mayte volvió a echar vinagre sobre una herida abierta al denunciar «no quería dejarles allí abandonados y desde el 28 de junio estaba pidiendo ayuda para poder atenderles mejor».

Vamos, que a los responsables de tomar medidas no les pilló de nuevas. Cabe recordar que este martes Cruz Ventura señaló que «ha sido un abandono en toda regla».

De hecho, a toro pasado las palabras del padre Miguel cobran una relevancia especial y disparan las alarmas sobre la actuación de las autoridades competentes.

Especialmente estremecedoras las palabras de las que se hace eco Rafael Latorre en Zoomnews y que Miguel Pajares escribía hace solo unos días a su primo desde un hospital de Monrovia:

«Tenemos muchos problemas. Han fallecido dos personas y 13 se niegan a venir a trabajar, quieren quedarse en cuarentena. Yo he ido cada día y he saludado a todos, me meten miedo, la muerte ronda. Se sospecha de algún caso más de ébola. Esperamos resultados. Es penoso pero hay que estar. Lo comparo a la guerra, aunque esto es más peligroso. El enemigo en casa».

 

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