Diosdado Cabello, hombre fuerte de esta Venezuela saqueada y arruinada por la peste roja

Combo de indecentes

Combo de indecentes
Diosdado Cabello con Nicolás Maduro. EP

Con esta memoria mía y justo esta semana que pasó, viendo al belicoso y envalentonado capitán Diosdado Cabello, hombre fuerte de esta Venezuela saqueada y arruinada por la peste roja, posar exultante al lado de Lula Da Silva, se me vino a la mente lo publicado el mes de octubre del pasado año por la revista Veja, en pleno cierre de la campaña electoral en Brasil.

El prestigioso magazine acusó tanto a la presidenta Dilma Rousseff como a su antecesor y mentor, Luiz Inacio Lula da Silva, de estar al tanto de millonarios desvíos de dinero en la estatal Petrobras.

También -por supuesto- recordé las pretensiones de ambos de acusar a Veja de «terrorismo electoral» por publicar lo que todo Brasil conoce y pedir a la justicia que el reportaje fuera retirado de circulación, cosa que el independiente Tribunal Superior de Brasil rechazó.

Y esos dos personajes son los que esta semana han salido a defender a un régimen asesino, violador de derechos humanos y profundamente ladrón.

Primero la señora Dilma en su viaje a Europa, concretamente en Bruselas, dijo el miércoles 10 de junio a los líderes de la Unión Europea [cito] «que rechaza la imposición de cualquier tipo de sanción a Venezuela», volviendo de esa manera a la pretendida farsa de Maduro y su banda de hacer creer que las sanciones a corruptos, violadores de derechos humanos y narcotraficantes son contra el país, cuando muy claro está que son contra individuos cuyos actos los condenan.

También aseguró la tan cuestionada Dilma que esas «medidas unilaterales» de aislamiento serían contraproducentes, y exigió el retiro de la condición de amenaza para los Estados Unidos de la Venezuela castrochavista, guarida de terroristas del mundo y paraíso del narcotráfico mundial.

Después de estas declaraciones, el mismo día el gran compinche Lula, recibió en Sao Paulo a Cabello que sin aviso, apareció acompañado por una delegación, buscando más negocios con empresarios brasileros que simplemente terminarán de arruinar al empresariado venezolano y generar más focos de corrupción, algo de lo que Lula da Silva es un experto.

Allí lo vimos, con una sonrisa de oreja a oreja, porque se sabe protegido, pactando la compra de pollos al holding JBS, la segunda mayor procesadora de alimentos brasilera, y cómo no enardecerme, si esos manejos dolosos son los que necesitaron expropiación y quiebra de empresas e industrias venezolanas, para así justificar beneficiar extranjeros y partirse ganancias.

Y cómo olvidarme de lo declarado por el senador Aécio Neves, días después de las elecciones donde fue reelecta Dilma:

«En realidad no perdí las elecciones con un partido político, perdí las elecciones contra una organización delictiva que se instaló en el seno de algunas empresas brasileñas patrocinadas por ese grupo político que está en el poder».

Y es que ese Brasil pestilente de Lula y Dilma es tan igual a lo que padecemos los venezolanos, qué bien que entiendo al senador Neves cuando señala que la campaña del 2014 «pasará a la historia por la sordidez, las calumnias, las ofensas, el uso de la maquinaria pública a favor del oficialismo, el chantaje a los más pobres diciéndoles que terminaríamos con los programas sociales», como está en la historia venezolana los mismo manejos y los mismos delitos.

Cómo no hacer memoria y relación al leer en Twitter que el avispado Cabello dijo que viajó a Brasil por instrucciones de Maduro y que está «trabajando por y para la patria». Cómo no pensar en esos «guisos» (negocios turbios) cuando la propia oficialista Agencia Venezolana de Noticias (AVN) indica que la delegación visita empresas productivas en Brasil con el objetivo de revisar convenios…

Y horas después del tratamiento casi de Jefe de Estado dado por Dilma al hijo ilustre de El Furrial, éste aparece en Haití, más que seguro en la foto histórica de la amoralidad norteamericana con Obama en la presidencia… Cabello liberado de culpas por Thomas Shannon por cierto un gringo muy de la confianza de la izquierda canalla del continente…

Y qué importa si leo que desmontaron en Brasil banda que lavaba dinero a través de Venezuela. Lo que debo sentir es asco al leer publicaciones brasileñas que reseñan: «A Estranha Visita de Diosdado Cabello ao Brasil, acusado de Lavagem de dinheiro e tráfico internacional de Drogas, pelo Estados Unidos…» y verlo después en Haiti con Shannon negociando.

Dicen en Brasil que Dilma e Lula falando sobre combate à corrupção são muito mentirosos. Agrego yo: ¡Diosdado também! Y Shannon y el imperio provocan vómito…

Eleonora Bruzual / Más columnas de la periodista Eleonora Bruzual

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