Armenia acusó a Azerbaiyán de atacar zonas civiles para intentar apoderarse de la ciudad de Shushil.
La denuncia llega pocos días después de que la ONU afirmó que Azerbaiyán estaría cometiendo crímenes de guerra en el conflicto bélico.
La denuncia recae sobre la actividad militar en la diputada región de Nagorno Karabaj, considerada “clave” para el control estratégico de la región, mientras que las autoridades azeríes han condenado ataques por parte de las fuerzas armenias.
La agencia estatal de noticias armenia Armenpress ha informado de que las fuerzas de Azerbaiyán “han reanudado los ataques contra pueblos y ciudades al amanecer, apuntando a la población e infraestructura civil”.
“Los pueblos de Martuni y Shushi han sido objeto de intensos bombardeos azeríes”, ha acusado Armenia, lo que ha sido negado inmediatamente por Azerbaiyán, que a su vez asegura que el Ejército armenio ha atacado zonas residenciales en los distritos de Goranboy y Tartar, cercanos a Nagorno Karabaj.
“Las fuerzas armenias han vuelto a disparar con morteros y armas de infantería hacia las posiciones del Ejército azerí en la frontera entre Azerbaiyán y Armenia”, ha comunicado la cartera de Defensa en un comunicado emitido, en el que ha acusado a Armenia de violar el alto el fuego acordado.
La región de Nagorno Karabaj, cuya soberanía se disputan desde hace décadas Armenia y Azerbaiyán, está sufriendo una espiral bélica desde finales de septiembre.
Los enfrentamientos se mantienen a pesar de que se han acordado tres altos el fuego que han sido incumplidos en cuestión de horas.
La región forma parte oficialmente del territorio de Azerbaiyán pero tiene mayoría de población armenia y está controlada de facto por Armenia desde el final de la última guerra, en 1994, cuando las fuerzas militares armenias se hicieron con el control de este enclave y de varios distritos azeríes colindantes.
