(ENTRE BUSH Y CHÁVEZ)
Vaya por delante que, entre Bush y Chávez, elijo a ninguno de los dos.
Hoy, martes, 16 de mayo de 2006, cumpleaños de mi dilecta sobrina Natalia (ergo, querida, ¡muchas felicidades!), acabo de leer en Ociocrítico, el artículo de Diego Armario, titulado “Bush o Chávez”.
Don Diego, cuando uno debe elegir entre la opción A, que es la correcta, y la opción B, que es la incorrecta, debe decantarse siempre por la acertada, por la atinada, si no quiere quedar con el culo (con perdón) al aire. Por ejemplo, uno puede escribir “a si mismo”, así, sin tilde, y quedarse tan campante. Verbigracia, uno puede escribir “a mi mismo”, así, sin tilde, y seguir dándole al teclado, sin ocuparse ni preocuparse lo más mínimo de subsanar los errores que ha podido cometer o pasar por alto, quiero decir, sin colocar los acentos ortográficos donde debía. Dichos gazapos, sin embargo, se pueden disculpar en un texto extenso sin ninguna otra falta de ortografía.
El horror que no se le debe permitir en absoluto a un periodista de cierto prestigio, y usted, don Diego, lo es (ya es consciente de que los políticamente correctos le vamos a poner a parir), es que escriba “chavacana” de esta guisa, con uve.
Espero y deseo que en su próximo artículo, don Diego, ponga más atención y cuidado y, lo inexcusable, enmiende todos los errores (si los hay en su texto) antes de pulsar el botón de “enviar”.
Ángel Sáez García
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