Acabo de leer las páginas 30 y 31 del suplemento D7 / LOS DOMINGOS DE ABC del pasado 8 de octubre de 2006; concretamente, bajo el marbete de Al punto y el título de “Cayetano no quiere a su hija en las plazas” (de toros, se sobreentiende), el artículo sobre GENTE que firma Beatriz Cortázar.
Como de un tiempo a esta parte vengo recomendando a un montón de periodistas, a Beatriz también le (ur)diré lo propio, que, si hubiera dedicado unos cuantos minutos de su preciado y precioso tiempo a releer lo que había escrito y a enmendar los errores que, en un primer momento, habían pasado inadvertidos a sus pupilas, el artículo en cuestión, sin ninguna duda, hubiera mejorado bastantes enteros.
Y es que en el susodicho puede leerse lo siguiente: “(…) mientras Cayetano daba la vuelta al ruedo sólo (sic; pero no debe portar la tilde; sólo la lleva cuando equivale a únicamente) y sin llevar de la mano a su hija. Días antes ya se había enfadado cuando se enteró (sic; falta la preposición “de”) que su ex suegro metió (…). Pero para él también supone un plus de nervios si se pone de (sic; en lugar de la preposición “a”) pensar que (…) reconoce que no está al día de lo que se cuenta pero que hay cosas que hacen mucho más daño que (sic; pues sí, aunque parezca mentira, falta otra conjunción “que”) te adjudiquen un romance (…) hizo las delicias de un público entregada (sic; por “entregado”) que se levantó (…). En primer (sic; por “primera”) fila estaba el portero del Real Madrid Iker Casillas con su novia Eva González (sic; aquí Beatriz se olvidó del signo que abre el paréntesis, de un pronombre relativo “que” y de un par de comas: (que, como buena sevillana, es una incondicional de Pastora) y (…)”.
Si Beatriz Cortázar hubiera seguido el ejemplo o la estela dejada por su compañera de página, Rosa Belmonte, no hubiera cometido ningún yerro (el menda lerenda, “Otramotro”, al menos, no le ha pillado aquí ninguno).
Ángel Sáez García
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