DESDE LUEGO, EL REDACTOR (O REDACTORA) SE LUCIÓ
En verdad, todos los seres humanos tenemos, a lo largo de nuestra vida, varios días malos (y hasta pésimos). Quien redactó el recuadro que aparece hoy, jueves, 7 de junio de 2007, en la página 5 del “pluscuancentenario” Diario de Navarra, bajo el titular “Hoy decide el Supremo”, ayer, sin lugar a dudas, tuvo uno de los tales, porque se lució (urdido con ironía, por supuesto). Dio muy pocas a derechas.
He de reconocer que el redactor (o redactora) de la nueva ha tenido mala suerte, pues ha coincidido que ayer estuve durante varias horas leyendo a propósito del asunto de marras, sobre el que había decido que versara y escribir (como así hice, porque lo trencé) mi artículo del día, que titulé “¿Arnaldo Otegui a prisión?”, publicado hoy en varios sitios.
En el lugar indicado, se puede leer: “(…) La resolución, dictada en 2006 por el tribunal de la Sección Tercera, afirma que cometió el delito por su papel protagonista durante el homenaje en Amorebieta (sic) al ex jefe militar de (sic) banda José Miguel Berañán (sic) Ordeña (sic), Argala, asesinado en 1979 (sic) por grupos parapoliciales (…)”.
Dejando a un lado que el redactor (o redactora) de la noticia ha olvidado o pasado por alto la sentencia en la que Otegui fue condenado a un año de cárcel por injurias al Rey, he de dejar constancia de que el mencionado homenaje tuvo lugar en la localidad natal de “Argala”, cuyo nombre no es el de la también vizcaína Amorebieta, aunque el de ésta, la susodicha, coincide con el de la verdadera en que empieza por la misma vocal con la que lo termina, la a, Arrigorriaga. El ex jefe militar etarra se llamaba José Miguel Beñarán (en unos sitios aparece con tilde, en otros, sin ella) Ordeñana y fue asesinado por “Leónidas” el 21 de diciembre de 1978, cinco años y un día después de que los miembros del comando “Txikia” de ETA (entre los que se hallaba “Argala”) atentaran y asesinaran al almirante Luis Carrero Blanco en la madrileña calle Claudio Coello.
Espero y deseo que el redactor (o redactora) de lo que he leído y corregido tenga el resto de sus días buenos.
Ángel Sáez García
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