¡ENHORABUENA!
Esta mañana (bueno, siendo una miaja más preciso, superado de largo el mediodía, a eso de las 13, 30 horas, poco más o menos), mientras servidor andaba trenzando los diez octosílabos de una décima (que, Deo volente, publicaré mañana; por cierto, que, de un tiempo a esta parte, tenía a mis proverbiales y predilectas estrofas un tanto olvidadas), mi señera y señora madre, Iluminada, me ha encargado que bajara a mi hermano Jesús María, que, acompañado de su hijo, mi querido sobrino Jorge, me aguardaba en la calle, dentro del coche, leyendo la prensa, dos cartas que había en casa para él.
Nada más acomodar mis posaderas en el asiento de atrás, me ha dado, sin duda alguna, el alegrón o notición del día, la buena nueva de la jornada, que mi cuñada Elena está encinta, de unas catorce semanas.
Así que, en un santiamén, les he urdido esta décima:
A ELENA Y JESÚS MARÍA
Elena y Jesús María,
con los datos en la mano,
al rubricante, su hermano,
le han llenado de alegría
al darle la “aldraguería”:
que en el ocho esperan hijo;
que será varón es fijo;
que han demorado decirlo
(no es difícil colegirlo),
porque el motivo… prolijo.
Ángel Sáez García
[email protected]