UN JEFE CON VIRTUD HUELE EL TALENTO
El jefe autoritario no hace caso
A lo que casi todo el mundo sabe,
Que la felicidad es pieza clave
Para trabajar más y mejor, paso
Que ayudará a evitar el gran fracaso,
Que quiera la mitad cambiar de nave
Y hasta de profesión mudar, pues cabe,
Con de portentos resta clara acaso.
Un jefe con virtud huele el talento
En este y aquel miembro de su equipo.
Los suma y configura el arquetipo,
Que será la argamasa o el cemento
Para obtener el máximo provecho
Y quedar, tras lograrlo, satisfecho.
Ángel Sáez García
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