El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Mi chaqueta y principios son marxistas

MI CHAQUETA Y PRINCIPIOS SON MARXISTAS

(ESPERO QUE SE ENTIENDA LA IRONÍA)

Ignoro si ese es el férreo propósito o la tenaz voluntad de Pedro Sánchez; ahora bien, de lo que no me cabe ni tengo la menor duda es de que se está cargando al PSOE (pero no, como piensan algunos, pasito a pasito, no, sino a grandes zancadas). Su falta de criterio y, a pesar de su estatura, envergadura y guapura, su corta y fea talla política, al haberse rodeado de una claque de mediocres “podemizados” (que —hay quien lo piensa así— lo han atontado o entontecido), en lugar de haber optado por un entorno de duchos, expertos y excelentes, que lo hubieran hecho mejor a él, que lo hubieran optimizado, su connivencia con algunos de sus subordinados, cercanos al ideario nacionalista, y su falta de intuición política, su adicción ora a la improvisación, ora a la procrastinación, al no haber dado en plazo y en la plaza pública la cara, aunque no soy meteorólogo ni tengo una bola de cristal a través de la cual poder ver el futuro, no auguran nada bueno, sino todo lo contrario, una nueva catástrofe en la próxima confrontación electoral. O muda radicalmente de rumbo el guía o, mientras Pedro Sánchez sea el secretario general del PSOE, no presagio que el partido creado por Pablo Iglesias Posse levante cabeza, remonte. Siento escribirlo así, de manera tan tajante, pero es lo que pienso y me veo obligado a hacer. A ver si las palabras que he trenzado arriba y las que les siguen abajo sirven de aldabonazo y el estado de cosas cambia (pero no a peor, como viene a decir la ley formulada por Edward Murphy —que, según su hijo Robert, decía algo parecido a esto: “Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culmina en desastre, alguien lo hará de esa manera “—, sino a mejor).

Aun opinando, como opino (y otrora critiqué), que la segunda etapa gubernamental de Zapatero fue pésima (ese fue, es y será, al menos, mi criterio o parecer —mientras no se me demuestre con argumentos o razones incontrovertibles, de peso, que estuve y sigo equivocado—, pero acepto y respeto que otros puedan dar otros y hasta opuestos al que yo he brindado, porque soy una persona tolerante, salvo que lo que otros defiendan o sostengan sea acéfalo y ápodo, o sea, no tenga cabeza ni pies), que la segunda legislatura zapateril fue para olvidar (me desdigo al instante, para recordar y aprender de ella y, así, decidiendo lo oportuno, ser coherente, no volverla a repetir), si me piden que me decante, prefiero a Zetapé, el original, a Sánchez, su mala copia.

Creo, sinceramente, que a Pedro Sánchez cobrar, como cobra del partido (siempre que la cifra que ha trascendido a los mass media sea la correcta y exacta), más de cien mil euros de sueldo al año no le beneficia, al contrario, le perjudica sobremanera. Da a entender que no ha venido a servir al partido (sus afiliados y sus ideas), sino a servirse de él. Es poderosamente llamativo y clamorosamente demagogo y populista, verbigracia, que ahora haya propuesto que el sueldo de los ministros, diputados y senadores suba el 0,25% cuando él autorizó el pasado septiembre que subiera el 1,5%. O sea, donde dije digo, digo Diego y me quedo tan pancho, más ancho que largo, porque mis principios son marxistas (de los adjudicados indebidamente a Groucho Marx —si no le gustan, tengo otros—, no de los de Karl Marx), como mi chaqueta, de quita y pon.

Una cosa es predicar y otra dar trigo, dice el dicho castellano. Mientras quienes tienen que dar buenos ejemplos los den malos, iremos de mal en peor. Mientras las propuestas que se hagan sean del mismo jaez o tipo que las que suele hacer Pedro Sánchez, como la de crear un impuesto a la banca, que luego repercutirá y pagaremos los de siempre, no nos recuperaremos o sobrepondremos de los reveses. Como dijo y dejó escrito Aristocles, Platón, “los sabios hablan porque tienen algo que decir; los tontos hablan porque tienen que decir algo”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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