El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Me hará la cirugía Iñaki Alberdi

ME HARÁ LA CIRUGÍA  IÑAKI ALBERDI

QUIEN DI EN LLAMAR “GALENO CON GALONES”

Dilecta Pilar:

Si hoy abundamos en esto, eso o aquello, ya verás cómo mañana o pasado (o al otro) discreparemos en otros asuntos, sean estos, esos o aquellos los que sean. Te consta mi criterio o parecer: abundar con otra persona, cuando esta incurre claramente en un bochornoso error, no es bueno (ni puede serlo); discrepar de quien consideras que está acertado viene a ser tres cuartos de lo mismo, otro desasosegante o desazonador yerro.

Esa columna, al menos, la que estás preparando para que vea la luz mañana, viernes, siete, la leeré y haré lo acostumbrado, todo lo posible por comentártela; empero, con la del viernes que viene, trece, me temo (sin temer nada, sensu stricto), si no media aviso u orden en contra, no podré hacer lo mismo, porque tengo que estar en el Hospital “Reina Sofía” (ya he quedado con mi hermano Eusebio, para que me suba con su coche al susodicho recinto hospitalario), HRS, a las ocho de la mañana, pues ya sabes quién me hará la cirugía pendiente, la extirpación de la vesícula biliar, en el quirófano, el doctor Iñaki Alberdi, quien di en llamar, cuando supe que era el actual jefe del Servicio de Cirugía, “galeno con galones”.

Confío en que la columna de mañana (como eso mismo deseo y espero que ocurra con las restantes que lleven tu firma, las publiques los viernes o cualesquiera otros días de la semana), te quede pintiparada (había escrito al principio el adjetivo niquelada, pero el DLE aún no ha aceptado en el mismo la entrada de la acepción con la que muchos jóvenes la usan actualmente de oportuna o, en su defecto, de, si no perfecta, casi, así que me he visto empujado por uno de los lectores y críticos literarios que acarreo a mudarla por la que aparece y consta.

Recuerdo haber vivido en Zaragoza varias “Cincomarzadas” (alguna de las susodichas cursó con cierto mareo; ya te puedes imaginar debido a qué, a los tragos escasamente sensatos o poco prudentes de sustancias espirituosas), pero en ninguna de ellas había acudido la víspera (si la memoria no me juega una mala pasada, que puede), como tú ayer, acompañada por quien/es juzgaste que era conveniente hacerlo, al Centro Soriano de la capital maña a degustar torreznos (una tradición, supongo). ¡Qué ricos y nutritivos (ingeridos con moderación, claro)!

Pues si me remites dicha columna con antelación podré leerla y comentártela (ya brevemente, ya por extenso) el jueves. Como sabes, las lecturas de unas me inspiran o motivan más líneas que otras; de unas puedo escribir un par de parágrafos y de otras, como hoy, verbigracia, una epístola entera.

Confío en las competentes y expertas manos de Iñaki Alberdi, el cirujano que me va a intervenir (ya lo hizo hace casi veinte años; y si entonces, otrora, realizó una cirugía impecable, con más razón, al ser más perito, al haber acopiado o acumulado más experiencia, madre de la ciencia, la debe efectuar o ejecutar ahora, dos décadas después). Además, como sabes, quien opera siempre está acompañado en el quirófano por otro/s colega/s. No les acaece lo que a nosotros, letraheridos o literatos, que trabajamos en soledad, y, aunque solemos poner toda la carne en el asador, o sea, toda nuestra atención, los cinco sentidos (si no son más), en lo que hacemos, trenzar nuestras urdiduras o “urdiblandas” lo mejor que sabemos, siempre podemos pasar por alto algún descuido (lo que es más difícil que les ocurra a ellos).

Otro (de tu amigo Otramotro).

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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