QUE A AMANDA UNA, QUÉ OSADÍA
No me gusta definirme
Ni tampoco que encasillen.
Si quieren gritar, que chillen,
Pero me mantendré firme,
Decida quedarme o irme;
Como sé que soy distinto
Del de mi edad, de mi quinto,
No me incluyas en los “hotros”
Ni en los “hunos”, con vosotros;
Vivo solo en mi recinto,
Pidiendo a Dios cada día
Que a Iris me una, qué osadía.
Ángel Sáez García