DEL AMOR HABLO, ANHELO REPENTINO
—Ayer, mientras leía la pequeña
Letra de dos productos de consumo
Ocasional, de frutas varias zumo,
Me hizo la de la treinta y una seña
Una sosia/s de Amanda, que es la dueña
De mi reloj versátil; si lo sumo
Al suyo, de ese modo yo consumo
El roce, que echó a andar en una aceña.
Al ritmo que llevaba la molienda
Se le unió el bamboleo sin enmienda.
—Ignoro de qué me hablas. ¿Del averno?
No sé si estás borracho por el vino.
—Del amor hablo, anhelo repentino
De que el efímero devenga eterno.
Ángel Sáez García