El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Últimamente hay cosas/casos que no entiendo

ÚLTIMAMENTE HAY CASOS/COSAS QUE NO ENTIENDO

De un tiempo a esta parte, hay casos y cosas que no me cuadran, piezas de puzle que me faltan o me sobran y, por ende, que no consigo completar, porque, tras darles mil y una vueltas a cada uno de esos pedazos o porciones, no encajan donde deberían. Puede que yo esté menos atento, receptivo o sensible; esta causa no conviene descartarla u olvidarla; que la muerte de mi abuela me haya afectado más de lo que estoy dispuesto a reconocer; que me entristezca tanta manta de agua, tanta lluvia, pues lleva cayendo agua y parando, cayendo agua y parando, desde hace una semana y media. Y que llueva en Santander, Bilbao o Donosti es normal, pero que llueva diez días seguidos (con las lógicas interrupciones) en Algaso no lo es, te pongas como te pongas, de pie, como estás ahora, o hagas el pino, boca abajo. Sí, me consta que no tiene nada que ver una cosa con la otra, pero parece como si estuvieran relacionadas entre sí, como si esa triste pérdida de mi yaya “Goya” la sintiera más la naturaleza y la meteorología que yo, y que ambas se han confabulado para reprenderme, para sacarme los colores en público, para decirme que soy un desagradecido y hasta algo peor, un desalmado, pues tres veces seguidas, tres, me caí al pilón, en Cornago, y ella otras tantas me cambió de ropa, sin decirle nada a su marido, al severo abuelo José, que me había prohibido, expresamente, acercarme a la barandilla que bordeaba por arriba el abrevadero, por los peligros que entrañaba, y que, a la postre, no se enteró de mis fechorías porque ella se las ocultó, porque mi abuela, que me quería un montón (tanto como yo a ella), no deseaba que él volviera a castigarme por haberle desobedecido de nuevo.

Seguramente, estoy más apenado de lo que demuestro; acaso sea mi forma de hacerme mayor, y, si no adulto, un imposible, dada mi edad adolescente, circunspecto, prudente, responsable. No había acabado de trenzar la idea que inicia este párrafo, cuando he tenido una epifanía o revelación. La meteorología acompañaba con sus lágrimas el luctuoso suceso, el óbito de mi yaya “Goya”, porque las tales no las había derramado quien debería haberlas vertido, servidor. Bueno, pues, para que vea usted, atento y desocupado lector (ora sea o se sienta ella, ora sea o se sienta él, ora sea o se sienta no binario) de estos renglones torcidos, constatar ese hecho ha propiciado que yo empezara a llorar, de manera desconsolada, como una Magdalena.

Reconozco que el dúo de las Eses, conformado por la soledad y el silencio, me encanta, porque son los mejores compañeros que he encontrado en la ancha jaula del mundo a la hora de ponerme a leer y escribir. Ahora bien, me encoge el alma (que no he tocado aún con las yemas de mis dedos, como tampoco mis labios han besado las apetentes caras interiores de los muslos de piel canela de mi novia actual, Mayte) que los jilgueros que me ha regalado el dueño de la cafetería EZA, Eusebio Zapador, de trino diuturno, incansable, hayan hecho, sin avisarme, para poder entender su proceder, mudez voluntaria o voto de silencio, o sea, han protagonizado un luto silente.

Así que itero e insisto en mi idea inicial. Me desconcierta que, por la falta de mi abuela, la corriente de plácidas vibraciones que ella se había encargado de que fluyera/n sin descanso entre su persona y las aves canoras en la Tierra, se haya metamorfoseado en concierto musical y este se haya trasladado al Cielo, donde deben estar disfrutando de lo lindo, de una gozada inefable, sublime, por tener entre su preciado público a mi yaya, los coros de querubines, serafines y tronos.

Nunca he sido un rabdomante o zahorí, aunque he pasado, a la hora dar mis paseos vespertinos y nocturnos, por esa calle algasina, Zahorí, en infinidad de ocasiones. Acaso se me haya pegado algo por la frecuencia o el hábito. A priori no conviene echarlo en saco roto.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído