¿QUÉ SIEMPRE ESTÁ DE DULCE Y NUNCA AGRÍA?
Nazca nuestro deseo de una falta
(Porque cuanto no somos ni tenemos
Pensamos que también lo merecemos),
Pues a la vista toda ausencia salta,
O de un vital impulso por la malta
(Ya que una o dos cervezas nos bebemos
Allí donde comamos o cenemos,
La Algaso apócrifa o real Peralta),
Que pone en movimiento nuestro brío,
Y este, bien dirigido por el seso,
Sin dar ni que tampoco den con queso,
Que fluya por el curso de ese río
Hasta que el tal devenga en alegría,
Que siempre está de dulce y nunca agría.
Ángel Sáez García